Monday, September 22, 2008

Primeras páginas (III)

¿Vos me querés a mí? (novela)
de Romina Paula

¿Vos me querés a mí?


–No, yo lo que te quería decir... A ver, esperá, no sé cómo decírtelo, lo estoy pensando ahora, ¿eh? A ver... No, eso. Bueno, nada, que el otro día me quedé pensando. ¿Viste cuando me preguntaste lo del ascensor?
–Sí...
–No, esperá, eso no fue, ¿qué era lo que me habías dicho antes, esa palabra que me molestó, cuál era?
–¿Guachita?
–No... ¿Eso me dijiste?
–Sí...
–No, no era eso, era otra cosa peor...
–No, era guachita...
–¿En serio? ¿Y yo me enojé por eso? No puede ser... Bueno, no importa, la cosa es que me quedé pensando y la verdad que no sé si sirve de algo que te lo diga, pero igual te lo quería decir, que nada, que estuve pensando y que viste que la última vez que nos vimos yo estaba un poco rara, bah, como que me fui poniendo rara, porque estaba todo bien, pero en un momento me puse a pensar y como que me colgué porque es algo que me pasa siempre, y ya sé cuando me empieza a pasar, me doy cuenta y no quiero que me pase, viene y ya sé, es una sensación que ya conozco y trato de combatirla y bueno, en eso estoy, y no es algo de lo que vos te tengas que hacer cargo, es algo más mío en realidad, pero es como que me miro de afuera y me pregunto “¿pero está bien esto que estoy haciendo?”. Me pasa que me pregunto sin querer, si la situación en la que estoy es en la que quiero estar en realidad y bueno, como que después llego a conclusiones, como que tomo decisiones, no digo que esté bien, pero no puedo evitarlo, como que me vienen y bueno, como que el otro día me quedé pensando y la cosa es que pensé que no sé si quiero estar de novia... ¿Se entiende?
–Sí... Bah, no sé. O sea, sí, creo que entiendo lo que me querés decir, pero no sé muy bien a qué viene, tampoco entendí muy bien el otro día pero nada, pensé que era como una cosa del momento, que te habías ofendido, ni me imaginé que te habías quedado pensando ni que tuvieras toda una teoría al respecto... Igual no entiendo muy bien, nosotros nunca dijimos nada de estar de novios ni nada...
–No, nada, es eso nada más, que quiero que lo sepas… A ver, yo no digo que pienso que vos querés estar de novio conmigo, no digo eso, en realidad ni te lo estoy diciendo tanto a vos, me lo estoy diciendo más bien a mí... Tampoco es algo tan concreto, no sé si puedo explicarlo, no digo que se pueda decidir así, ya sé eso. Es más bien como que me viene, no es que yo lo pienso, que me lo pregunto, sino que estoy así y de repente como que me viene esa sensación, como que me empiezo a ver de afuera, veo la situación de afuera y me juzgo, como si me preguntara... Pero es más bien como una forma de pensar, no sé, de proyectar en el mejor de los casos. No digo que haya que definir algo, ni en pedo, pero bueno, en un momento hay una serie de cosas que se van acumulando y entonces de repente yo me pregunto. ¿Pero estamos de novios? O ¿yo quiero estar de novia?... Por ejemplo, desde hace fácil una semana que hablamos todos los días por teléfono...
–Pero vos me llamaste...
–Sí, bueno, por eso, yo no te lo estoy echando en cara, ¿eh? Yo no digo que seas vos, lo que digo es que hablamos todos los días y bueno, nada, yo no puedo evitar preguntarme ¿pero yo estoy de novia con este pibe? ¿Entendés? Tiene como que ver con el compromiso, no es que yo necesite saber, pero de repente me pregunto si mis acciones son consecuentes con mi sentimientos, como que me cuesta un poco tener acceso a mis sentimientos, no sé, es raro, y como también nos estuvimos viendo mucho...
–No sé, yo tenía ganas de verte...
–No, yo también tenía ganas, no es ése el tema... Lo que pasa es que yo no te puedo dar ninguna garantía, eso te quería decir más que nada, que no te puedo dar ninguna garantía, porque siempre me fascino mucho al principio pero después se me pasa, eso es lo que pasa, ¿entendés? Y por eso quería decírtelo, porque si no después el otro queda pagando y como está todo bien con vos, quería que lo supieras... Es eso más que nada, como que me cuesta darme bien cuenta si una situación está buena o no de verdad, ¿entendés? No buena, digo, bah sí, buena, como saber realmente si es eso lo que quiero, como saber si es verdad, no sé si a vos te pasa...
–¿Qué?
–Lo que te digo, no sé, que te dé miedo lo que te pasa, no sé, no saber. Que por momentos estás bien y estás contento y decís mmm sí esto es algo y le das para adelante y estás bien, y después de repente hay como algo que no está bien, como que mirás de afuera, como que puedas dejar de pensar que el otro es lo que pensás que es, como que se te desvanezca, no sé, que te deje de gustar...
–¿Que me deje de gustar qué?
–Yo.
–Ah, sí, claro que me pasa...
–¿En serio? Qué horror... Bueno, mejor.
–Porque a vos te pasa.
–Sí, claro, todo el tiempo. Bah, no sé si es eso exactamente, es eso en parte, pero no es sólo eso, es como si eso fuera consecuencia de otra cosa, no sé, creo, bah, lo estoy pensando ahora... Qué bueno, a mí me pareció que eras medio así, como jodido, como que un par de zapatos equivocado o una mala combinación de colores puede ser letal... ¿no? No te rías, boludo, es así. ¿O no?
–Bueno, no sé si tanto como eso pero sí, pienso que podés dejar de gustarme...
–Si el otro día en el bulo espantoso ese, ni bien nos vimos, yo me di cuenta que me miraste como con cara de “qué secretaria fisurada” y me abrazaste en seguida porque no me querías mirar. En serio, no me digas que no fue raro...
–Sí, pero era obvio que iba a ser raro después de esos días sin vernos...
–Sí, bueno, ya sé, pero me re di cuenta de lo de la secretaria fisura...
–Qué boluda, no pensé eso, no pensé secretaria fisura, parecías más bien rumana...
–¿Rumana? ¿Por qué rumana?
–No sé, por la ropa... Igual parecés un poco rumana...
–¿Qué tenía puesto?
–No sé, pero estabas rumana.
–Qué forro... Tenía puesta una pollera con flores, ya me acuerdo, y las sandalias... No, pero no parecía rumana, qué malo...
–No sé, yo pensé que parecías rumana...
–Qué forro... No sé. Bueno, no importa, ¿en qué estábamos? Ah, sí, bueno, nada, más o menos eso es lo que te quería decir. Que a veces me pongo a pensar y no puedo evitar preguntarme, vas a pensar que es grasa, pero bueno, es así, no puedo evitar preguntarme, no sé, estoy en una situación y me pregunto ¿Es esto el amor? O más tipo: ¿Esto es amor? Y es eso, es como lo que te decía, que me viene de afuera, y no tiene que ver con vos y me gustaría no preguntármelo, pero no puedo evitar hacerlo porque después durante un tiempo te hago la madre de tus hijos y después de un día para el otro desaparezco y listo, como que de repente decido que hay algo que no está bien, bah, como que ni lo decido, es como si me viniera de algún lado del interior, como que me viene de adentro algo que me dice esto no está bien y desaparezco y no sé, es una locura... Y ya sé cómo es, después el otro queda pagando y es un bajón, por ahí está bueno que este todo claro desde el principio...
–¿Pero tenés ganas de verme?
–Sí, obvio, ¿qué tiene que ver eso?
–No sé, yo no sé mucho más que eso tampoco. Además, la verdad que la semana pasada me sorprendí, porque eras vos la que llamaba... Yo no sé si somos novios o no, no sé qué somos, no me interesa mucho tampoco saberlo, qué somos, y todo bien, yo entiendo lo que me decís, o creo, puedo identificar esa sensación, como que te viene de afuera, todo bien, pero ya ese pedorreo sobre el amor, no sé si me interesa mucho entrar en eso, me parece que no me interesa y que es un poco engañoso. Y no sé, ya lo del otro día, lo de que te quedaste pensando, justo el otro día que estuvo medio choto, bah, que no cogimos muy bien, no sé, por ahí me equivoco, pero me parece que sos un poco resultadista...
–¿Resultadista? No entiendo qué me querés decir…
–No, nada, que ahora me decís estas cosas y fue justo la última vez que nos vimos que no pudiste acabar y entonces…
–Ay, qué boludo, ¿qué tiene que ver eso?
–Bueno, ponele que no tenga nada que ver, pero entonces es muchísima casualidad que me vengas con este planteo justo ahora, después de que no estuvo muy bueno la otra vez, porque la semana anterior habíamos estado a pleno...
–Sí, ya sé, pero igual lo de acabar olvidate, mirá si eso va a tener algo que ver, eso me chupa un huevo, mirá si eso me va a importar, qué boludo...
–Y entonces, ¿qué te agarró justo ahora?
–No, no es justo ahora, ése es el tema. No es justo ahora. Es algo que me pasa siempre y que no quiero que me pase más, ¿entendés? Me gustaría no tener que pensarlo tanto, pero después las cosas pasan igual y yo quiero que estés al tanto, que sepas que existe la posibilidad de que yo desaparezca, que convivas con eso. O que no convivas, por ahí convivir es mucho, pero no sé, que lo sepas, que lo tengas en cuenta, no sé, no te quiero quemar la cabeza...
–No, no me estás quemando la cabeza, está todo bien, igual no entiendo muy bien a qué viene...
–¿Cómo que no entendés a qué viene? ¿Qué es lo que no entendés?
–No, sí entiendo, está todo bien, olvidate...
–No, pero decime...
–No, no, ya está, no importa, no era nada...
–...
–...
–Che...
–¿Qué?
–¿Vos me querés a mí?